La constitución de algo sin
parecer nada, lo que nos habla al oído del Ser que no conocemos con nuestros
sentidos pero lo sabemos por esta. Lo que nos inclina a obedecer por la simple
causa de un libro cuyo autor tampoco conocemos, pero algo nos dice que lo
conoceremos. Es lo que mueve al "antiguo" a salir de donde estaba para un rumbo
incierto.
Palabra que por su brevedad se
desprecia, de todas maneras ¿en qué puede instruir dos letras?
Dos letras que para muchos ha traído vida, dos
letras que constituyeron el universo, dos letras que por ella la especie humana
es trasferida de la condenación a la vida.
Por lo tanto dos letra que sí
instruyen, corrigen y llevar a la verdad, no por el conocimiento, o por los algoritmos
lógicos, ni las profundas meditaciones de la filosofía clásica; si no tan solo
por saberlo, tan solo por sentirlo, tan solo por creerlo; sin haber visto, tan
solo por haber oído.
Por eso le llamamos fe, por
que la extensión no importa, es tan solo un símbolo lo que se necesita para
expresarla, ¿porque entonces extenderla
si la semántica no la comprende?
Casi deja ser palabra para
convertirse en poder, que nos lleva a experimentar lo que no es material y
cotidiano. Y trasforma al hábil orador en torpeza de lengua, al sabio y
entendido en ignorante y al religioso lo desnuda.
¿Y que más diremos? tan solo
que no entendemos nada pero todo sucede en acciones que parecen quebrantar
leyes universales; sí es solo por ella, es solo por la fe que los profetas hablaron
dentro de fosos de leones y hornos incandescentes. Es solo por ella que cientos
ganaron a millares en combate, y que el nativo es extranjero en su tierra.
Por lo tanto la fe constituye
lo que somos y labra el destino del que la posee y el que la guarda. Aun con
todo, no podemos explicarla y tratar de hacerlo nos vuelve impotentes ante la
evidente ignorancia humana.
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