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miércoles, 19 de septiembre de 2018

El Arresto


                                       Era ya muy oscuro, y aquella noche muy fría,
                                    Tan solo el silencio era el que corría.
 Nadie susurraba, el sueño los vencía,
           Pero aquel hombre de cuando en cuando gemía.

Era ya la hora en que se divisaba
    Una  gran turba que  uno  encabezaba.
 Unos con palos otros con espadas
 Todos corrieron  como en manadas.
 Hubo bofetadas y castigos más,
 Para el que decía: a todos amarás.
        
 Los grandes lo llevaron al que temían
 Unos lo acusaban y otros le mentían,
La noche avanzaba y  se detenía.
    Las llamas se agotaban y se consumían.

  Era ya la hora donde uno decían 
 A este no conozco y le maldecían.
Y le había jurado,  que con el moriría
                                         Ahora lo cubre, la cobardía.

Ya muy temprano lo exhibieron
Y una corona ellos le pusieron,
Lacerando  su costado le escupía
Todos a su lado le escarnecían.

                                           Romano, judíos, mujeres  y soldados
Lo desposeían tirando los dados,
Todos aquellos de el se burlaban
 Con   una mueca a el despreciaban.

Hubo silencio y gran tempestad
Cuando murió  por la humanidad.
Unos lloraban, otros no creían
pero aquel hombre ya no vivía.

Ahora la tumba era muy fría
   Y una gran piedra la puerta cubría

    Aquellos soldados se desvanecieron
 Y unos judíos a el  corrieron
                                          Cuando escucharon que al Señor vieron.

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