Seguidores

Renacer

miércoles, 13 de febrero de 2019

Amargura.


La única fuente de luz natural es una vieja ventana sostenida por un descascarado y ruin marco de madera casi desecho. Funciona como canal que comunica al mundo exterior.
 Empañadas son las imágenes que en algunos momentos se filtran por cada vidrio.  Muy a menudo un hilo de agua resbala en forma continua por el extremo izquierdo del marco.
Son gotas incesantes que marcan un tormento, cuando las miras las cuenta, cuando las dejas de ver las escuchas y también las cuentas.
En la esquina opuesta del habitáculo un objeto en forma de llave oxidada cuelga de la pared…  
 No hay otra cosa que hacer, contemplar la luz que con esfuerzo entra por la ventana, es solo adivinar la forma de las sombras que se reflejan en la muralla. Es un mundo gris, donde falta el color, el movimiento y dinamismo.
Es la cárcel, es el calabozo, que retiene a un alma amargada, donde los recuerdos oprimen y las desventuras asedian. No es un cuerpo…. es un alma, un alma que no perdona, un alma que se alimenta de una luz de venganza, y ve escasamente siluetas que recuerdan su infortunio, donde el agua no sacia, más bien abruma; y donde el cuerpo es reflejo fiel de su martirio. Cuyo dolor desgasta, mancilla e insulta. 
La tortura más grande es negarse a emplear…   a usar aquel pequeño objeto colgado en la otra esquina. Ahí está, con gran paciencia espera, pero no es tomado en cuenta, su nombre… su nombre es “perdón”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario