Religión,
palabra sin sentido, palabra que no se comprende, que contradice, que guarda
respeto al oprobio, y desecha lo verdadero.
La religión
es la luciente y esplendida envoltura que cubre un arma mortal. ¿Acaso no es la
religión la que esclaviza? La religión luce
su traje brillante en las ceremonias, en los festines y rituales, pero muestra
sus mordazas y garras ante la misericordia, la comprensión y el amor.
La religió abusa, retiene y entorpece. La religión
siembra el miedo, es envidiosa, y supersticiosa. Usa amuletos para retener al
que cree en ella, crea ilusiones en el ignorante y entrega falsas promesas a
los que buscan bienestar.
Los
religiosos han aceptado sus preceptos, caminan erguidos por el orgullo, por la
prepotencia. Ellos usan su dedo para señalar, para tocar las heridas del caído,
usan su apariencia para escarnecer al humilde. Se gozan en la injusticia,
buscan lo suyo y pervierten la inocencia.
Festeja los días solemnes, dicta días sagrados
y ritualiza las fechas, pero su conducta es espantosa.
Los
religiosos torturan, blasfeman, levantan falso testimonio, asesinan… en el día más
solemne, en el día más sagrado, en el día que compartía su pan… Crucifican al
inocente, crucifican al amor, crucifican a su Creador… Jesús es muerto en manos
de los religiosos ese día, el día de la Pascua.
Es
contradictorio, resulta incomprensible, ¿Quién puede entenderlo? La religión
luce su mayor falta y demostró su fracaso. No te engañes las cosas no han cambiado.
Por lo
tanto, Dios no tiene nada que ver con religión, no la defiende, no la
establece.
Dios
se muestra al ser humano tal y como es El, sin religión que lo adorne, sin
ritualismos ni amuletos. Sin disfraces ni cumplido, solo con misericordia y
amor, solo con juicio y verdad.
Dios se
encarna, Dios encuentra espacio en el humilde y sencillo de corazón, busca la
sinceridad del alma y recompensa la honestidad. Dios se manifiesta mediante la creación,
a través de un silbido apacible y por medio de su Palabra.
No atiende la soberbia, solo deja que se
ahogue. Se aleja del religioso, y perdona al arrepentido.
Así
es, Dios no es religión, Dios es amor…
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