Como reflejos en el aire, como espuma en el mar, como arena en la roca es el desear y no intentarlo, procuro, pero me detiene “no puedo”.
“No puedo” significa: no lo intentare, “no puedo” quiere decir no quiero hacerlo, porque el “no puedo” es el candado a la ilusión, es el cofre que encierra lo que el futuro nos depara, en el “no puedo” mueren grandes genios y se esterilizan los talentos, “no puedo” es el fantasma que atormenta a quienes escuchan su silbido. Es el espectro que atemoriza a quienes viajan en carruajes de paja al pueblo de lo “más fácil”.
“No puedo” ofrece sensación de confort, ofrece tranquilidad ilusoria que por un momento trae la paz. Pero que en sus fauces corren pensamientos que esclavizan y detienen, que atemorizan y destruye.
El “no puedo” carecer de sentido para quienes lo intentan, no tiene valor para las almas audaces que con anhelo y emoción evocan a lo invisible. “No puedo” desaparece cuando se abre la puerta a la convicción y se hace amistad con el trabajo, la dedicación y el esfuerzo.
Por tanto, “no puedo” corre y se esconde, se amedrenta ante la mente brillante y las ideas humildes que con coraje se enfrentan, pelean y vencen a las circunstancias. Es ahí donde “no puedo” se quebranta, se desmenuza y termina desapareciendo para dar paso a lo real, a lo palpable y a lo que ahora tiene sentido: ¡sí puedo ¡
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